LOS IRREVERENTES. Vemos que usted ya tomó una posición frente al plebiscito por la paz, yéndose por la abstención frente al mismo. ¿Cómo convencer a los millones de colombianos descontentos con el gobierno de que, en vez de votar por el no, el mejor castigo es absteniéndose?

SAMUEL HOYOS. A través del plebiscito están buscando darle una apariencia de legalidad y de legitimidad a lo pactado en La Habana entre Santos y las Farc. El plebiscito, como hemos dicho en reiteradas ocasiones, no solo es ilegitimo, sino que no es un mecanismo de refrendación. Un mecanismo de refrendación sería un referendo donde los colombianos podamos decir Si o No a cada uno de los puntos acordados con la guerrilla o una asamblea nacional constituyente como lo han planteado diferentes sectores. El plebiscito se asemeja más a una encuesta, es para medir la popularidad de una medida del Gobierno, pero no es un mecanismo legitimo para refrendar lo pactado. Las reformas constitucionales profundas requieren ser refrendadas por el pueblo colombiano, llegar a un acuerdo con las Farc no requiere de ningún mecanismo de refrendación, pero sustituir la constitución sí requiere un mecanismo de refrendación y el plebiscito no lo es. Si a esto le añadimos que se bajó el umbral al 13% cuando los mecanismos de participación se habían diseñado con un umbral del 51% para que se expresara la voluntad de las mayorías y, que además la corte en reiteradas ocasiones ha dicho que la abstención es un mecanismo valido de participación, al bajar el umbral se acaba la abstención como mecanismo de participación. ¿Por qué se manipula de esta manera el umbral? El Gobierno lo hace para ganar con cara y con sello y no reflejar la voluntad de las mayorías. Por eso, como oposición no podemos concurrir a legalizar un mecanismo arbitrario y tramposo que ha diseñado el gobierno utilizando los recursos públicos, hemos visto a Mauricio Cárdenas con chequera en mano repartiendo plata, comprando apoyo para el plebiscito con los alcaldes de Cundinamarca y seguramente así lo harán en todo el país, o el aparato de propaganda oficial en horario AAA con dineros públicos promoviendo el sí.

Por lo tanto, no podemos participar y legitimar ese actuar del Gobierno. Entiendo que hay argumentos muy fuertes por el no, pero la abstención es el camino más válido para que en un futuro, tal y como sucedió en El Salvador con los indultos y las amnistías que fueron revocados, podamos reconocer lo que se haya pactado en La Habana que sea contrario a la constitución y que desconozca la voluntad del pueblo colombiano. Si acudimos a las urnas y perdemos, como seguramente el Gobierno lo tiene diseñado para ganar con cara y con sello mediante ríos de mermelada de dineros públicos y compra de votos, será muy difícil desconocer ese resultado. En un futuro podremos desconocerlo alegando que el 87% de los colombianos nos abstuvimos de participar de ese mecanismo ilegítimo y, por lo tanto, no tendrá una validez democrática.

L I. El mundo entero cierra filas contra el terrorismo y Santos, se entrega frente al mismo, ¿está preparado para que dentro de pocos meses Iván Márquez o Santrich sean vecinos de curul suya?

S H: A mí no me da miedo ver a las Farc haciendo política. Creo que eso incluso sería un avance, hemos dicho de todas las formas que estamos de acuerdo en que aquellos que no sean responsables de crímenes atroces, crímenes de lesa humanidad y crímenes de guerra, puedan participar en política. Pero, Timochenko, Márquez y todos los cabecillas de las Farc tienen crímenes atroces en su prontuario. No sería justo ni admisible jurídica y moralmente que estos señores pudieran ir al Congreso de la Republica o participar en cargos de elección popular. Seguramente el gobierno, como ya lo anunció De La Calle, les dará y regalará esas curules a dichos asesinos.

Los colombianos nunca hemos sido de afectos a las tesis de la izquierda, y mucho menos de las Farc, quienes han tenido discursos similares a las Farc o han sido derrotados en las urnas, históricamente son una minoría, yo diría que desadaptada del país y ahí están los reflejos en las urnas.

Eso no es lo que más me preocupa de ese proceso, a mí lo que me preocupa es que mezclen el dinero del narcotráfico, que han dicho que no van a entregar, con otros dineros. Esa es la mezcla perfecta para utilizar la democracia y acabar con ella tal y como sucedió en Venezuela. Chávez ganó las elecciones y adelantó reformas con apariencia democrática, con apariencia de legalidad para imponer un régimen socialista. Entonces, para mi esa es la mayor preocupación, no necesariamente el nombre de Iván Márquez o el nombre de Timochenko, ellos pueden utilizar un personaje, por ejemplo, como Petro o inventarse cualquier figura pseudo académica o un outsider que puedan vender ante la opinión pública utilizando dineros del narcotráfico, utilizando las prebendas que les entregue el Gobierno, y valerse de la democracia para acabarla.

L I. Los partidos deben tener vocación de poder. El Centro Democrático goza de una inmensa popularidad en Colombia, pero esta no se ve reflejada en ninguno de los precandidatos. ¿No cree que es necesario elegir, cuanto antes al candidato oficial del partido para que el país lo conozca y oiga sus propuestas? Cuál debe ser el procedimiento: ¿convención, consulta o primarias?

S H: El Centro Democrático es un partido con vocación de poder que tarde o temprano va a ser Gobierno en Colombia. No hemos podido terminar de consolidarnos como partido, estamos en un proceso de maduración, es un partido muy joven que tiene dos años y que se enfrenta no solo a las dificultades y a las trabas que le pone el Estado a través del Gobierno, sino a las dificultades propias de un partido en gestación. Creo que hay nombres y personas que tienen cualidades de sobra para asumir la Presidencia de la República, los hoy precandidatos el Dr. Oscar Iván Zuluaga, el Dr. Iván Duque, el Dr. Carlos Holmes Trujillo, todos ellos cuentan con las calidades humanas, académicas, profesionales y políticas para llegar a la más alta magistratura del país. Estamos en un momento en que necesitamos una cabeza visible que logre capitalizar todo el descontento que hay en el país frente al gobierno de Juan Manuel Santos y frente a lo que está sucediendo en La Habana, por eso es importante un proceso de selección de un candidato rápido que no genere fisuras y divisiones al interior del partido, donde todos, sea cual sea ese candidato, acordemos rodearlo y apoyarlo sin importar cuál sea su nombre, para eso tiene que haber un mecanismo que no genere rupturas.

La propuesta del Senador Iván Duque no me parece oportuna, si se hace una consulta abierta eso puede permitir la interferencia de otros partidos o del Gobierno Nacional en una decisión propia del Centro Democrático. Imagínese a toda la Unidad Nacional o a toda la izquierda votando en una consulta abierta del Centro Democrático por el candidato más fácil de derrotar, eso genera una gran debilidad en el partido y la derrota y, esta vez no podemos perder, por eso, esa opción me parece muy difícil.

Hay que recordar lo que le paso a Andrés Felipe Arias frente a Noemí Sanín del partido Conservador, se hizo una consulta abierta, salió la izquierda a votar por Noemí para que ella fuera la candidata y fuera más fácil de derrotar, pues yo creo que de eso debemos aprender.

El Dr. Carlos Holmes Trujillo propone una especie de consultas regionales con unos amplios debates, eso sería interesante para fortalecer el partido, pero es dispendioso, toma tiempo y sale muy costoso y, nuevamente puede generar intromisiones o una especie de canibalización entre los precandidatos del Centro Democrático.

Una convención tampoco me parece el mecanismo más adecuado, repetir el escenario de la consulta Oscar Iván Zuluaga y Francisco Santos, nuevamente se presta para generar fracturas al interior del partido, no refleja realmente quien es el que más apoyo popular tiene, sino quien tiene más fuerza de maquinaria al interior. Por tal motivo, no me convence ese mecanismo.

A mi juicio, la mejor opción, la más barata, la más fácil y sencilla, es hacer una serie de encuestas mediante firmas independientes con cobertura nacional, que midan esos nombres ante la opinión publica de manera interna sin dar a conocer los resultados, en tres momentos distintos. Realizar debates ideológicos, académicos, programáticos y medir esos nombres para que de ahí pueda salir un candidato, sin descartar eventualmente una alianza con un sector importante del conservatismo que podría estar representado en Martha Lucía Ramírez o en Alejandro Ordoñez, pero creo que acá lo que tenemos que hacer es elegir al que más opciones tenga de ganar, no podemos darnos el lujo de perder ni de dividir al partido.

L I. Pareciera haber un consenso al interior del Centro Democrático respecto del relevo en la dirección del mismo. Una vez salga el señor Zuluaga, qué tipo de dirección debe tener su partido: ¿unipersonal o colegiada?

S H: Eventualmente el Dr. Oscar Iván Zuluaga tendrá que hacerse a un lado para dedicarse a su campaña y disputar con los otros pre candidatos la candidatura a la Presidencia de la República del Centro Democrático. Me gusta la idea de un cuerpo colegiado en la dirección del partido que no sólo represente las diferentes tendencias, sino que dé garantías a todos los pre candidatos. Esa dirección tendrá otro gran reto y es ¿cómo serán las elecciones parlamentarias? sí el partido continuará con listas cerradas como está en los estatutos y como lo propusimos en la reforma de equilibrio de poderes, incluso para todos los partidos, o sí se abrirán las listas como lo han planteado algunos. El partido requiere institucionalizarse, necesita mejorar los estatutos y aplicarlos e institucionalizar los procedimientos, el partido no puede ser manejado con consideraciones distintas, todo para darle claridad y seguridad no sólo a la militancia sino al país y a sus candidatos.

L I. En El Salvador, la ley de amnistía que fue aprobada en 1993 acaba de ser declarada inconstitucional. Temprano o tarde las sociedades buscan la manera de castigar a los responsables de los delitos de lesa humanidad. Las Farc, que hoy cantan victoria sobre el pedestal de la impunidad, no están totalmente “salvadas”. ¿Qué hacer para que quienes ordenaron o cometieron crímenes atroces respondan efectivamente por sus delitos?

S H: Humberto de la Calle nos ha notificado que los responsables de crímenes atroces sí podrán participar en política, cosa que es totalmente inadmisible, contraria a la constitución y al derecho.  El país no lo quiere, pero eso es una realidad y una imposición que nos están haciendo. Justamente cuando hago un llamado a la abstención es para que en un futuro cuando seamos gobierno, podamos revisar aquello que se haya pactado en La Habana que sea contrario a la constitución, a la ley y a la voluntad del pueblo colombiano.  Por ejemplo, eso precisamente, si en El Salvador reversaron una decisión inconstitucional y arbitraria como esa, acá también eventualmente tendremos que hacerlo. Si Colombia no aplica justicia a los criminales de lesa humanidad la Corte Penal Internacional podrá hacerlo, si no lo hace ahora eventualmente en un Gobierno del Centro Democrático se hará, entonces tarde o temprano lo que se pacte por fuera de la democracia, por fuera de la constitución tendrá que ser desconocido.

L I. Su futuro político es promisorio. Después de este paso por la Cámara de Representantes, ¿qué sigue?

S H: Yo no sé qué vendrá en el futuro, por ahora, espero en estos dos años de periodo que me quedan en la cámara hacer un buen trabajo, poder representar a los electores del Centro Democrático en Bogotá aportando no sólo en el control político y en el debate, sino también en los temas legislativos. Por el momento hacerlo bien, si lo hago bien, que los bogotanos decidan si debo seguir o no.

Fuente: http://www.losirreverentes.com/entrevista-samuel-hoyos.html

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