EL proceso de negociación entre el Gobierno Santos y las Farc ha ocupado la agenda nacional. En Colombia no se habla nada distinto al proceso, el Gobierno no hace nada distinto al proceso. Mientras dejó al país abandonado a su suerte, Santos solo piensa en la firma, concentró todas las fuerzas en su única apuesta política: el pacto final con las Farc.

Llevamos seis años de gobierno Santos y el balance es pobre y preocupante, su única bandera es el discurso de “la paz”. En materia de seguridad, los grupos violentos han ganado territorio, los cultivos ilícitos se han duplicado llegando a 180.000 hectáreas, según la Casa Blanca. Regiones como el Catatumbo están a merced del narcotráfico y en abril sufrimos un paro armado en 60 municipios del norte del país.

En educación enfrentamos la tragedia de la corrupción en la alimentación escolar, que ha cobrado la vida de cientos de niños en la Guajira. Según la OCDE, en su informe “La educación en Colombia”, un estudiante colombiano tiene tres años de retraso respecto a un estudiante de un país de esta organización. Las pruebas Pisa nos sitúan en el último puesto en educación financiera con 379 puntos de calificación frente a los 603 obtenidos por Shanghai.

En infraestructura vemos contratos pero no obras, la economía ha desacelerado llegando a un crecimiento inane del 2,5%. Como no avanzan los proyectos, porque buena parte se va en corrupción, Planeación nacional suspendió el giro de regalías a 125 municipios. El sector minero energético, que representa cerca del 70% de las exportaciones del país y el 25% de los ingresos fiscales, está en decadencia. La volatilidad de los precios, la regulación excesiva producto del fanatismo ambientalista, la inseguridad jurídica y la extorsión de los grupos armados, han generado la pérdida de más de 60.000 empleos directos y han espantado la inversión.

El campo, ni hablar. Vamos de paro en paro, al agrario se sumaron transportadores y maestros, al punto de tener al Cauca secuestrado con ayuda del Eln y seguramente de las Farc. Las únicas exportaciones que crecen son las de cocaína.

Nos espera una reforma tributaria que aumentará el IVA al 19% reduciendo el consumo de los hogares y la producción industrial. El gasto público y la corrupción van disparados, por eso suben los impuestos, con el discurso de la paz repartirán plata para comprar apoyos ante el escepticismo generalizado incluso de la clase política.

Ojalá el Gobierno entienda que a este paso solo conseguirá la firma del pacto con las Farc pero que el país se le va desmoronar en las manos. Si no corrigen, aunque creo que ya es tarde, se quedarán sin plata y sin gobernabilidad para sostener el pospacto de La Habana. Tarde o temprano, después del júbilo por la foto donde posarán el Papa, Obama, Santos y Timochenko, quedará en evidencia la simulación de la paz.
@SHOYOS

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