Hace casi un año, presenté denuncia, ante las autoridades competentes, solicitándoles investigar la venta y recompra de la participación en la Transportadora de Gas Internacional (TGI) por parte de la Empresa de Energía de Bogotá. El ex Alcalde Samuel Moreno Rojas decidió vender la participación del Distrito, equivalente al 32%, por unos 400 millones de dólares en 2011; participación que después sería readquirida, en 2014, por el también ex Alcalde Gustavo Petro, pero esta vez por 880 millones de dólares.

Cuando presenté mi denuncia seguía Gustavo Petro en el Palacio Liévano, por supuesto la Empresa de Energía no me quiso suministrar mayor información, ya que su junta seguía en manos del Alcalde. Hoy vuelvo a hacer este llamado, con la esperanza de obtener alguna respuesta para los bogotanos sobre el destino y el manejo de los recursos públicos en ese proceso de venta y recompra de TGI.

El Grupo Energía de Bogotá (GEB), además de ser propietario de la Empresa de Energía de Bogotá (EEB), cuenta con un importante portafolio de inversiones en el sector energético colombiano y tiene empresas en Perú, Centro América y España. El GEB es el accionista mayoritario de TGI, la principal transportadora de gas natural en Colombia. Este grupo, de capital público en su gran mayoría, es presidido por el Alcalde mayor de Bogotá, cabeza de la Junta Directiva. Le corresponde ahora a Enrique Peñalosa colaborar con las autoridades para que éstas establezcan la transparencia de la mencionada transacción.

Este extraño negocio entre el Distrito y un fondo de inversión luxemburgués se hizo a través de sociedades constituidas en el exterior para tal fin, posiblemente buscando evadir los controles de las autoridades locales en una multimillonaria operación con recursos públicos. Las autoridades deben establecer si hubo un detrimento patrimonial en la enajenación y recompra del 32% de TGI, vendida en marzo de 2011 por 1.2 billones de pesos y recomprada en 2014, por 2.6 billones de pesos. Moreno y Petro, en su calidad de presidentes de Junta de ese entonces, tendrán que explicar este negocio en el que alguien se ganó, por cuenta del Distrito, 480 millones de dólares en tres años.

Ahora que el alcalde Peñalosa ha decidido vender la Empresa de Teléfonos de Bogotá, es fundamental que nos ayude a establecer cuál fue el destino de 1.4 billones de pesos que perdimos los bogotanos, los accionistas de Ecopetrol y 500 mil pensionados del país, en ese extraño negocio de sus antecesores. Puede que la venta de la ETB sea necesaria e incluso un buen negocio, pero debe ser un proceso transparente, donde el Alcalde le explique con detalle a la ciudad cómo será la operación.

@SHOYOS

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