Espero, para cuando se publique esta columna, que la periodista Salud Hernández-Mora haya aparecido sana y salva. No se sabe de su paradero desde el sábado en la tarde, cuando la vieron por última vez en El Tarra, Norte de Santander. Según el Ejercito pudo haber sido secuestrada por el ELN mientras realizaba un trabajo investigativo en esa región.

El Catatumbo, es una zona de despeje para Farc, Eln y Bacrim. El Gobierno Santos, tal vez en compromiso con las Farc, despejó la región de la presencia del Estado, especialmente de la fuerza pública, dando lugar a una pequeña República Cocalera en la frontera con Venezuela, donde los grupos criminales actúan conjuntamente alrededor del narcotráfico en asocio con el régimen venezolano, desde donde distribuyen la droga.

Santos abandonó el Catatumbo y dejó a los pobladores a merced de sus victimarios. Según la Fundación Progresar, el 80% del territorio está inundado de cultivos ilícitos, gracias a que el Gobierno suspendió las fumigaciones en el año 2010 y la erradicación en el 2013. Según estimaciones de la Oficina de Control de Drogas de Estados Unidos, en 2015 había unas 30.500 hectáreas cultivadas en coca y el Ejército colombiano calcula que anualmente se producen unas 47 toneladas de cocaína en la región.

A pesar de la narco economía, la ausencia y el abandono estatal se evidencian en la pobreza de sus habitantes que cuentan con los niveles más bajos en materia de salud, educación e infraestructura del departamento, pero con los niveles más altos de desnutrición infantil y violencia.

En la zona manda Ascamcat (Asociación Campesina del Catatumbo), organización de las Farc, que según Plinio Apuleyo Mendoza, ha logrado obtenermillonarios recursos por parte del Estado, a manera de indemnización por su abandono y “persecución”. Es decir, las Farc controlan el territorio, no solo el narcotráfico, manejan la minería ilegal y tienen el control político de la zona; las Farc son el Estado en el Catatumbo, ante la mirada inútil y el silencio del gobierno colombiano. Las Zonas de Reserva Campesina, en la práctica, son zonas de despeje para las Farc.

El Gobierno afirma que los índices de violencia han bajado desde que está negociando con las Farc, y es cierto, en la práctica hay un cese bilateral del fuego que se manifiesta en la reducción de víctimas mortales. Pero la realidad es que esa “paz” obedece a la renuncia del Estado a la persecución del crimen y del narcotráfico, si los criminales no se ven sometidos a la presión penal y militar no tienen que acudir a la violencia para continuar con su negocio.

El secuestro de Salud Hernández-Mora vuelve a poner en evidencia la situación del Catatumbo. Ella ha sido una periodista implacable con los criminales y con la corrupción, se ha caracterizado por su independencia frente al poder, no le ha temblado la mano para denunciar en sus columnas a los políticos corruptos, a los gobiernos, a las Farc, paras, Bacrim y Eln. De confirmarse su secuestro sería un grave atentado contra la libertad de prensa en Colombia.
@SHOYOS

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