Bogotá, 4 de mayo de 2016 (CD). El Congresista Samuel Hoyos radicó el proyecto de ley por medio del cual se da un enfoque de salud pública al consumo de drogas en Colombia a través del control del porte y el consumo de la dosis mínima.

El proyecto propone suministrar drogas a los adictos en espacios controlados, impedir el ejercicio de ciertas actividades bajo los efectos de las drogas y determinar la cantidad que corresponde a la dosis mínima.

Entre los planteamientos, está el suministro terapéutico, decreciente y gratuito de sustancias psicotrópicas y estupefacientes en espacios controlados, en el curso de un tratamiento médico de rehabilitación a los pacientes, cuando así se requiera, con el fin de sacarlo de la adicción y alejarlo de la criminalidad asociada a la droga.

Adicionalmente, el proyecto de ley condiciona el ejercicio de ciertas actividades, oficios y profesiones, cuyo desarrollo es peligroso bajo los efectos de las drogas, a exámenes periódicos o aleatorios por parte del Estado para descartar el consumo de dichas sustancias durante la ejecución de las mismas.

Por otro lado, el Gobierno Nacional tendrá que fijar los criterios técnicos, médicos y científicos para limitar la dosis mínima en la aplicación de esta ley.

Hoyos, propone una política macro frente a la problemática del consumo de drogas, donde se cambia el paradigma, reconociendo al adicto como un enfermo y no como un criminal. Busca invertir mayores esfuerzos en el tratamiento y en la prevención en lugar de la represión y la criminalización.

“Es una política, en materia de lucha contra las drogas, desde la perspectiva de salud pública”,  afirmó el congresista, promotor de la iniciativa.

 “La política antidrogas tradicionalmente ha enfocado su esfuerzo en la disminución de la oferta, en la medida en que Colombia se convierte en un país consumidor, debemos enfocar mayores esfuerzos en la disminución de la demanda. Para una familia no hay mayor tragedia que alguno de sus miembros tenga problemas de adicción, debemos ayudarlos”, dijo el representante.

 “El libre desarrollo de la personalidad es un derecho fundamental y condición de la dignidad humana. Las adicciones son un claro impedimento para el ejercicio de tan caro derecho, en ese sentido, es obligación del Estado tomar medidas conducentes a garantizar que todos los ciudadanos puedan ejercerlo. La dependencia a los narcóticos acaba con la libertad de las personas, el adicto pierde la voluntad sobre sus actos, los estados alterados de consciencia distorsionan la percepción de la realidad y acaban con el proyecto de vida de la persona humana”, enfatizó el congresista.

Esperamos que esta propuesta convoque a todos los sectores de la sociedad y que, más allá de profundas diferencias, logremos desarrollar una nueva y eficiente política contra las drogas. De alcanzarse este propósito se puede dar un golpe fundamental al narcotráfico.

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Fuente: http://www.centrodemocratico.com/?q=node%2F14914

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