Paro en la Corte

LOS Estados tienen dos funciones esenciales: defender a los ciudadanos y al territorio e impartir justicia, lo demás es mejor que lo hagan los ciudadanos. El problema más grave de nuestro país es la falta de justicia, por encima del narcotráfico y sus guerrillas. La mala administración de justicia en Colombia es, sin temor a equivocarme, el principal factor generador de violencia y corrupción.
Cuando no hay Estado, es decir cuando no hay justicia, los conflictos tienden a dirimirse a través de la violencia, generando un estado de barbarie donde prima la ley del más fuerte. En Colombia, mientras no haya justicia, no alcanzaremos la paz, aunque la firmemos mil veces.
Santos desvió la atención del país, solo se habla de “paz”, mientras el país se cae a pedazos. Habrá paz el día en que todos los ciudadanos tengamos acceso a una justicia de calidad y oportuna.
Y es que el panorama de la justicia es aterrador, según un estudio de la Universidad de las Américas (Méjico 2015), Colombia es el tercer país con mayorimpunidad en el mundo, nos superan Méjico y Filipinas. 9 de cada 10 asesinatos en el país quedan impunes. El Ministro de Justicia contó, sin sonrojarse, que 8 de cada 10 colombianos no creemos en la justicia. Tiene razón, él tampoco ha hecho nada al respecto.
En el informe Doing Busines 2015 del Banco Mundial, Colombia está, en materia de justicia, en el puesto 180 entre 189 países. Estamos al nivel de Angola, Bangladesh o Liberia. Perú está de 69. Afirman que el costo de un proceso judicial en Colombia corresponde al 45,8% de la cantidad demandada y que la calidad de los procesos es de 6,5 en un rango de 0 a 18.
Llevamos dos meses de paro judicial y no pasa nada, Reyes solo habla de Justicia Transicional para las Farc, mientras para los mortales no hay justicia.
La Corte Suprema está en paro de facto, tiene 7 de 23 despachos sin Magistrado, hay vacantes desde hace casi dos años, con todos sus procesos represados: ancianos esperando su pensión por ejemplo, a quienes seguramente les llegará primero la muerte. La Honorable Corte no ha querido elegir, como es su obligación, de las listas que oportunamente envió el Consejo Superior de la Judicatura. Las roscas, la politiquería y hasta la corrupción han impedido que la Sala Plena nombre a sus colegas.
Mientras hacen sus cálculos y sus negociados, a los colombianos se les está denegando su derecho a la justicia. Así nunca podrán elegir Fiscal, nada raro que sea un favor de Bustos, y otros magistrados que recibieron puestos de Montealegre, para dejar en interinidad a Perdomo y así poder seguir manejando la Fiscalía y su presupuesto, como les da la gana.
Por eso interpuse una Acción de Cumplimiento ante el Tribunal Administrativo de Cundinamarca, a ver si obligan a los señores magistrados a cumplir la ley, nombrando las vacantes que hay.

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