LLEGAN  vientos de esperanza para la democracia en la región, una ideología fracasada y obsoleta, el Socialismo del siglo XXI, empieza a derrumbarse tras una década de gobiernos populistas que despilfarraron y robaron la mayor bonanza económica de los últimos tiempos. En días recientes se ha dado una sorpresiva renovación política en enclaves estratégicos para el Foro de Sao Paulo, señal positiva para la democracia, pero que anuncia tiempos difíciles.
En Argentina, el kirchnerismo perdió la Casa Rosada tras doce años de mal gobierno, la fortuna de Cristina Fernández ha crecido en un 900% desde que asumió la presidencia hasta hoy, la sustitución de importaciones, el cepo cambiario al dólar y el monopolio de las exportaciones para los amigos del régimen han llevado al país austral a tener una inflación superior al 30%, un gasto público insostenible y altos niveles de delincuencia, desempleo y corrupción, las estadísticas oficiales no son confiables.
En Bogotá, la izquierda perdió la alcaldía tras doce años de corrupción y desgobierno. Padecimos la corrupción en su máxima expresión durante los gobiernos de Samuel Moreno y Gustavo Petro, sumado a la ineficiencia administrativa de la Bogotá Humana, cuya ejecución no supera el 40%. La contratación a dedo alcanzó niveles del 55%, según la Contraloría Distrital. La izquierda recibió una ciudad organizada, dispuesta al siglo XXI y hoy tenemos una ciudad perdida en el caos vehicular, consumida por el microtráfico y sin cultura ciudadana.
En Brasil no cesan las protestas, escándalos de corrupción rodean a dirigentes del gobernante Partido de los Trabajadores han sido capturados altos funcionarios asociados a desfalcos económicos a la estatal Petrobras. Millones de personas han salido a las calles pidiendo la renuncia de Dilma Roussef y se encuentra a punto de enfrentar un juicio político en el parlamento.
En Venezuela, la joya de la corona, la oposición finalmente ha logrado trabajar unida, lo que le ha permitido ganar terreno electoral. El pasado domingo triunfaron en las elecciones legislativas alcanzando cerca de 100 escaños, frente a unos 45 del PSUV. Maduro, que no es Chávez, esta hipotecado a China, el barril de petróleo no supera los 40 dólares, de 11 mil empresas hoy quedan 5 mil y el narcotráfico y la corrupción se han apoderado del Estado. Venezuela lleva 17 años en manos del chavismo, y consiguieron quebrar al país más rico de Sur América, donde el desabastecimiento y la violencia reinan en las calles.
Mientras el socialismo empieza a ser expulsado y la cuenta de su fiesta nos empieza a llegar, la derecha es llamada a apagar el incendio y a corregir los desastres de sus antecesores. Santos, en Colombia, experimenta con la democracia, a través de leyes habilitantes, repartijas, congresitos, plebiscitos, tribunales especiales para la paz y reconocimiento político del terrorismo, nos expone abiertamente al populismo.
@SHOYOS

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